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En la opinión del periódico financiero Hospodářské Noviny, la canciller federal alemana, Angela Merkel, está moviéndose entre dos aguas debido a la disputa en torno a Erika Steinbach, política que representa a los expulsados alemanes de Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial. Ésta insiste en ocupar un lugar en el consejo de la proyectada Fundación Huida, Expulsión, Reconciliación, lo que no sólo encuentra oposición por parte de Polonia, sino también del ministro de Exteriores alemán y socio de Gobierno, Guido Westerwelle: "En la gran coalición con los socialdemócratas, Merkel salió airosa del problema haciendo que su antiguo ministro de Exteriores [socialdemócrata] Frank-Walter Steinmeier presentara su veto. Ahora ha intentado darle la vuelta al problema: ha ofrecido a Steinbach el puesto de secretaria de Estado con un sueldo mensual de 9.000 euros y un coche oficial. Pero la presidente de los Expulsados lo ha rechazado. ... De respaldar a Steinbach el Gobierno federal, se arriesga a que empeoren las relaciones con Polonia. De rechazarla, se pondrá en su contra no sólo a la Unión de los Expulsados, sino también al CSU [partido conservador bávaro]."
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