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Archivo / Magazine / Actualidad / La crisis financiera / Debate | 09/01/2009
Cuando el dinero escribe historias
de Nikola Richter
A medida que el mundo gira más en torno a la economía financiera, la prensa europea se remite con mayor énfasis a los clásicos de la literatura sobre dinero. ¿Qué obras aparecen citadas en qué contextos?
Con la manía de los tulipanes de 1637, grandes comerciantes y pequeños ciudadanos equivocaron sus cálculos al especular con precios astronómicos por bulbos de tulipanes procedentes de Turquía y Armenia. La burbuja de los Mares del Sur iniciada en 1711 por la compañía británica "South Sea Company”, que compró deudas estatales e intentó financiarlas mediante acciones, acabó con una gran crisis financiera en 1720. La "madre de todas las crisis”, la crisis de la economía mundial, empezó con el Jueves Negro en la Bolsa de Nueva York. Todos estos acontecimientos han pasado a la Historia y por eso no resulta sorprendente que aparezcan citados en la bibliografía especializada. La prensa europea consulta antiguos y nuevos libros en busca de consejos para la actual crisis financiera.
Antiguas y nuevas teorías
El diario Le Monde reproducía el 18 de octubre un extracto del libro del famoso economista estadounidense John Kenneth Galbraith "Breve historia de la euforia financiera”, publicado en inglés en 1994. En él investigaba cómo surgen una y otra vez las burbujas especulativas –y cómo explotan. Sus palabras seguirían teniendo validez hoy en día, según Le Monde: "Las enseñanzas de la Historia son a veces de una ambigüedad inquietante, y esta afirmación quizás resulta especialmente válida para la economía. Eso se debe a que la vida económica se ve sometida a un constante proceso de cambio; lo que observaron los sabios del pasado –Adam Smith, John Stuart Mill, Karl Marx, Alfred Marshall– constituye por ello una guía poco segura para el presente o el futuro.”

En los primeros puestos de la lista de los antiguos teóricos aparecen Karl Marx ("El capital”) y su crítica al capitalismo, John Maynard Keynes ("Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”) y su defensa de las intervenciones estatales en la economía, así como Milton Friedman ("Capitalismo y libertad”) y su monetarismo.
En la edición de diciembre de la revista mensual inglesa Prospect, el escritor especializado en economía Edward Chancellor ("Crunch Time for Credit?”) trataba sobre la obsesión actual por la teoría de Milton Friedman: "El mayor representante del monetarismo niega toda relación entre el boom especulativo de los años 20 y la posterior Gran Depresión. Por el contrario, ve la causa de la crisis de la economía mundial en el fracaso de la Reserva Federal a la hora de evitar que encogiera la reserva de dinero.”
Keynes vs. Friedman
En el panorama periodístico europeo, Keynes y Friedman entablan, por así decirlo, un diálogo medial póstumo. Mientras que se apoya a Keynes y se exige que el Estado rescate todo, Friedman recibe abucheos con su teoría del laisser-faire. En el marco de la crisis financiera global, el mito del Estado sólido vive un renacimiento, escribía György Ivány el 5 de noviembre en el semanal liberal húngaro de izquierda : "Para dominar la crisis deben darse pasos radicales a nivel estatal. ... La ampliación de la garantía para las cajas de ahorro y las inyecciones económicas para los bancos pueden –según palabras del economista Milton Friedman– resultar peores que la enfermedad misma, pero, con todo, el Estado debe intervenir ya, le guste o no."
Jean-Marc Vittori certificaba el 24 de noviembre en el periódico financiero francés Les Echos que el keynesianismo regresa en la crisis económica actual: "Tras la explosión de la mayor burbuja financiera de la historia caen los precios de los activos así como de los inmuebles y de las acciones. Falta dinero. Los banqueros deben tapar los agujeros de sus balances, lo que limita su afán de prestar. Y, sobre todo, los consumidores apenas tienen ganas de tomar más dinero prestado. La demanda disminuye. Ya no es suficiente para asegurar el pleno empleo. ... Nos encontramos realmente en una situación 'keynesiana' que justifica una actuación pública creciente. El Estado debe invertir mucho más para evitar la catástrofe, y cuanto más mejor. ... A su lado, Milton Friedman hace de arquitecto. Su Laisser-faire puede ayudarnos eventualmente a edificar un sistema más eficaz cuando la economía va bien, pero no cuando está al borde de la asfixia."
En el semanal alemán Die Zeit, Wolfgang Uchatius se refería el 6 de noviembre a Keynes como "salvador del capitalismo”, pero opinaba que sus ideas se encontraban 62 años después de su muerte "ante su probablemente mayor prueba de fuego”. Keynes sería también inimaginable sin la "mano invisible”. "Con dicha metáfora había descrito el filósofo moral escocés Adam Smith la misteriosa autorregulación de la economía de mercado un siglo y medio antes que Keynes, en el año 1776, en su libro 'La riqueza de las naciones'. Según ella, el mercado no necesita ninguna planificación u organización humana para proporcionar al pueblo comida y trabajo. La oferta y la demanda ya se ocupaban de ello.”
En tanto Smith todavía creía en la autorregulación llevado por el espíritu de la Ilustración, Keynes se mostraba más escéptico. El mercado, según él, es inestable y propenso a alteraciones –pero se lo puede arreglar. Karl Marx, el cuarto de la lista de analíticos de mercado más citados, lo veía de otro modo. En sus obras clásicas sobre economía partía de la base de que el capitalismo se acaba superando a sí mismo. El historiador finlandés Tapio Bergholm cuestionaba el 23 de septiembre la vigencia actual de la doctrina marxista respecto a la presente crisis en su artículo como colaborador invitado del diario Helsingin Sanomat. "Karl Marx previó el triunfo del socialismo. ... El pronóstico de Marx es improbable ya sea desde el punto de vista de Europa occidental como desde el de Norteamérica. ... El gran poder del capitalismo queda subrayado por la apertura de China hacia los mercados occidentales. ... ¿Acorrala [sin embargo] el capitalismo global a las potencias atómicas a un callejón sin salida? ... El tiempo dirá si esta alteración de mercado o el fenómeno capitalista chino llevan a una violenta reacción en cadena ... y, al final, a un pozo profundo.”
Teorías económicas alternativas
Cuando las antiguas y las nuevas teorías no sirven de más ayuda, se hacen oír las voces que reclaman alternativas. Jean Rhein analizaba el 6 de noviembre precisamente algunas teorías económicas alternativas en el periódico luxemburgués : "¡Probemos algo distinto! Apliquemos, por ejemplo, otras teorías económicas y sociales que no lleven a un liberalismo desenfrenado. ... Existen alternativas al modelo económico imperante –no sólo las de los críticos de la globalización. Hay teorías económicas de otros países que, aunque propagan un capitalismo de casino, tratan de manera duradera los recursos materiales y humanos.”
Ya el 30 de enero de 2008 se refería el periódico Neue Zürcher Zeitung al "pensador más en boga del planeta” según el Sunday Times, un pensador que compara la erupción de una quiebra bursátil con otros acontecimientos extremos: "En la Bolsa [está] actualmente en boca de todos la teoría del 'cisne negro' del científico estadounidense Nassim Nicholas Taleb. Según la tesis de su libro del mismo título, tales acontecimientos extremos llegan de manera totalmente inesperada y van más allá de lo imaginable hasta el momento. Por eso, sus riesgos no están calculados. La metáfora del 'cisne negro' proviene de la prístina creencia de los europeos por la que pensaban que todos los cisnes eran blancos –hasta que en el siglo XVII se descubrió el continente australiano y su especie autóctona de cisne negro.”
Respecto a los 'cisnes negros', Mohamed El-Erian compartía la opinión de que sólo una nueva manera de pensar puede salvar la economía global en su artículo de opinión del 3 de diciembre como colaborador invitado en el periódico financiero británico Financial Times. El economista obtuvo el año pasado el premio FT/Goldman Sachs "Business Book of the Year Award" por su libro "When Markets Collide: Investment Strategies for the Age of Global Economic Change". Él propone cuatro principios a los Gobiernos para que acaben con las caóticas circunstancias actuales. En líneas generales, afirma que la situación sólo puede mejorar "si hay un cambio en el modo de pensar en los sectores público y privado", si uno abandona de una vez la esperanza de regresar rápidamente a tiempos pasados y si uno se adapta a la cambiada realidad. "Primero, la intervención debería limitarse a los sectores que se encuentran en pleno proceso de curación. ... Segundo, ahí donde puedan, los Gobiernos deberían asociarse al sector privado, lo que, en la mayoría de los casos, comportaría co-inversiones voluntarias. ... Tercero, deberían crear mecanismos directos de salida. Finalmente, no deberían dejar que lo mejor fuera enemigo de lo bueno: La gestión de una crisis resulta inevitablemente en inconsistencias que debe enderezar un subsiguiente esfuerzo de reconciliación y reforma."
A finales del año 2008 se produjo una gran cantidad de ideas sobre posibles reformas, ya fuera la reducción de intereses del Banco Central de EE.UU. hasta un 0 por ciento, la impracticable consideración del Gobierno federal alemán de repartir vales de 500 euros entre los ciudadanos alemanes para fomentar el consumo o la exigencia de controlar más estrictamente el mercado financiero –especialmente respecto a la inspección de las cuentas en el extranjero.

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Original en Alemán
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