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Dichev, Ivailo
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En la revista de prensa europea se han citado hasta el momento 5 artículos de este autor/ esta autora.
Ivailo Dichev acerca de la receta del éxito de Borisov
El primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, se está caracterizando por tomar decisiones contradictorias y volver a revocarlas, pero su popularidad no decrece por ello, sino que sigue siendo tan querido como siempre. El investigador de Estudios Culturales Ivailo Dichev explica este hecho en el semanal Kultura mediante el populismo y la falta de estructuras democráticas en el país: "El nuevo tipo de político que representa Borisov no es un creador de fórmulas y posiciones –simplemente deja que la información pase a caudales a través de él. Este estilo lo dominan líderes hiperactivos como Blair y Sarkozy, a pesar de que sus intenciones se ven frenadas en sus países por unas estructuras democráticas bien establecidas. El éxito de Borisov yace en la completa erradicación de los intelectuales búlgaros en los últimos años y en el continuo descrédito de la oposición. A diferencia de Gran Bretaña y Francia, la escena de nuestro país está libre de cualquier tipo de mediadores. Sólo disponemos de la fuente de información y del público. Cuanto más contradictorios son los mensajes, tanto mayor es el interés."
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Ivailo Dichev compara 1989 con 1968
El investigador búlgaro de Estudios Culturales Ivailo Dichev se muestra decepcionado en el periódico Sega por las consecuencias de la caída de la dictadura comunista en 1989 y encuentra paralelismos con el movimiento estudiantil de 1968: "Pensábamos que la caída del comunismo, que por su forma recordaba más bien al siglo XIX, traería consigo una nueva 'primavera popular', más soberanía nacional, mayor participación democrática en las cuestiones públicas, más responsabilidad ciudadana y una moral más profunda. La solidaridad se ha convertido más bien en un corporativismo nacional del cual hoy en día el [presidente] checo [Václav] Klaus está dando el peor ejemplo. Aún más desastroso pinta el destino de la participación ciudadana. ... La caída del comunismo fue la explosión tardía de procesos reprimidos durante años. En este sentido, los sucesos de 1989 no fueron para Europa la repetición de 1789, a pesar de algunos paralelismos que se trazaron entonces con la Revolución Francesa. Recordaban más fuertemente a la revolución estudiantil de 1968. Éstos estaban caracterizados por su individualismo, por el rechazo de las normas sociales rígidas, por el espíritu del consumo y por el hedonismo."
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No poner fin a las noticias en turco
Paralelamente a las investigaciones en curso debido a un grave abuso de poder de Ahmed Doğan, jefe del partido de los turcos étnicos de Bulgaria (Movimiento para los Derechos y Libertades, DPS), el parlamento búlgaro va a deliberar sobre una posible suspensión de los telediarios en turco. El diario Sega comenta al respecto: "La supresión de los telediarios en turco precisamente en este momento implicará una clara relación entre criminalidad y origen turco. Una relación como la que los neonazis llevan tiempo imputando a los romaníes. No existe ninguna relación entre la lengua turca y los supuestos criminales de la élite del DPS. ... Mezclar estas cuestiones significa criminalizar a toda una minoría, y eso traería unas consecuencias que tendríamos que pagar todos."
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Ivaylo Ditchev sobre el círculo vicioso de "crisis, depresión, crisis"
En su comentario publicado en el semanal Cultura, Ivaylo Ditchev trata de analizar los mecanismos de la crisis y las causas de que no existan salidas de ella. "La economía es la única esfera de la que sacamos sentido. Y la economía significa intereses y egoísmo. En otras épocas, la realidad económica se encontraba equilibrada por lo irracional, como por ejemplo, por la preocupación de la inmortalidad del alma, de la fama o por el futuro de los niños. ... No sé si habrán caído en la cuenta, pero los egoístas son personas infelices y reprimidas. Su horizonte está construido de tal modo que se empobrecen cada vez más porque la vida es un movimiento hacia la catástrofe final o la pérdida de todo. Del mismo modo, una civilización puede clavar la mirada sólo en su inevitable final. Para salir del círculo vicioso de 'crisis, depresión, crisis' se necesitan grupos poderosos que trasladen su centro de gravedad vital fuera de la estrecha esfera económica. Por eso sigue existiendo la justicia, la lucha antiterrorista y la lucha contra el cambio climático. No obstante, pronto va a volver todo a su máquina normalizadora que genera sentido: de crecimiento, de ganancia, de parámetros macroeconómicos. Tal enfoque nos hace mucho más vulnerables frente a las dificultades económicas porque corremos por un solo carril. Y si no ganamos, lo perdemos todo."
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Vivir más allá del Estado nacional
Cada vez más personas viven una vida más allá del Estado nacional, opina el diario Gradski vestnik: "Algunos son trabajadores extranjeros en Europa, otros trabajan desde casa por Internet para empresas lejanas. Con seguridad se trata en estos casos de los más acomodados. Del Estado quieren principalmente una cosa: que no se inmiscuya del mismo modo que ellos no se inmiscuyen [en el Estado]. En Bulgaria, esta idea se ve apoyada por la convicción generalizada de que los altos políticos son unos mentirosos. El Estado sólo debe cumplir una función social. Es algo entre la guardería, la consulta del médico y la residencia de ancianos. Esto no es de por sí una exigencia política, como tampoco existe un compromiso de la sociedad civil. De los expertos se espera que mejoren las prestaciones de servicios. De lo contrario se buscan otras prestaciones mejores en otro lugar. Con el resultado de que los Estados y las comunidades tienen que luchar por los consumidores. Por eso, las relaciones de pertenencia de lo individual se establecen así: a un Estado le pertenece el trabajo; al otro, el consumo. En una parte, uno es flexible, activo, rápido; en otra parte, uno se deja atender por enfermeras que van envejeciendo. La ganancia de todo ello es que uno nunca se asienta de verdad y que uno siempre está en otra parte."
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