Sme - Eslovaquia | Viernes, 26. Septiembre 2008
Buruma sobre las enseñanzas de Múnich 1938
En el año 1938, Gran Bretaña y Francia aceptaron en una conferencia en Múnich la anexión de los Sudetes por parte de Hitler, supuestamente para salvaguardar la paz. A los representantes de Checoslovaquia no se les permitió participar en el encuentro y se sintieron traicionados por sus cómplices. El escritor anglo-holandés Ian Buruma, residente en los Estados Unidos, se pregunta en un artículo como colaborador invitado para el periódico liberal Sme qué enseñanzas ha extraído occidente de la fracasada política de pacificación del Tratado de Múnich, de cuya firma se cumplen ahora 70 años. "Tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, Europa occidental se puso del lado [del primer ministro británico Neville Chamberlain] y creó instituciones que hicieran innecesaria cualquier guerra. Los EE.UU. sacaron una lección opuesta e intentaron defender la libertad en todas partes al estilo de [Winston] Churchill, en caso de necesidad, incluso con las armas. ... El trabajo sucio lo debieron realizar siempre los estadounidenses: en Yugoslavia, en Kuwait, contra Sadam Hussein o en el liderazgo de la lucha contra el terrorismo. ... La diplomacia europea ... ayudó a asegurar la democracia en Europa Central del Este y a integrar a los países de allí a la UE. Pero ¿son capaces los europeos de llevar adelante una guerra por el interés de otros, por ejemplo de Georgia o Ucrania? Europa debe decidir si quiere seguir estando bajo la tutela de los EE.UU. o desarrollar sus propias capacidades defensivas – y antes de que sea demasiado tarde."
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