Corriere della Sera - Italia | Martes, 22. Junio 2010
André Glucksmann acerca de los alemanes pequeñoburgueses y de sus falsas esperanzas en Rusia
¿Ha vencido la canciller alemana Angela Merkel al presidente francés Nicolas Sarkozy en todos los frentes? Esta cuestión ocupa a París y Berlín, pero el verdadero problema es el retorno de Alemania a la pequeña burguesía y a su ciega confianza en el Este, escribe André Glucksmann en el periódico liberal conservador Corriere della Sera: "El ciudadano de hoy del otro lado del Rín no es un imperialista. ... Es ahorrativo, no vive gracias ni a costa de los demás, como los europeos mediterráneos o los estadounidenses. Dicho brevemente, cultiva de nuevo las costumbres pequeñoburguesas. ... Sus nuevas fronteras, su nuevo Extremo Oriente es la 'modernización' de Rusia. ... Las fantasías de Alemania no se le pueden achacar ni al imperialismo ni a su espíritu aventurero. Pero creer que se puede modernizar Rusia sin democratizar la sociedad es como soñar con los ojos abiertos. Diez años de 'poder vertical' por parte de Putin hacen de dicho sueño una locura. A pesar del maná de los ingresos por petróleo y gas, la corrupción sin fondo no ha permitido ningún tipo de despegue económico. Sin libertad de opinión no hay ningún tipo de control sobre los negocios turbios de la mafia. Sin democratización tampoco existe modernización."
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