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El País - España | Miércoles, 14. Diciembre 2011

André Glucksmann sobre la enfermedad contagiosa rusa

La corrupción que impera en Rusia se puede extender fácilmente más allá de las fronteras del país, motivo por el que debemos apoyar el desarrollo democrático ruso, argumenta el filósofo francés André Glucksmann en un comentario que recoge el periódico liberal de izquierda El País: "El enorme maná de gas y petróleo no ha traído consigo la reindustrialización de Rusia. Una vez enjugado con tacañería el consumo de las clases medias, las inmensas fortunas se invierten fuera de las fronteras. ... ¿Adónde va a parar el fabuloso tesoro no invertido en Rusia? Viene donde nosotros. A manos de los déspotas y de los oligarcas a su servicio: todo un formidable poder nocivo. La corrupción se nos revela como una enfermedad contagiosa y el putinismo como una viruela sin fronteras... Atrevámonos a mirar a la cara al mal ruso, en ello está en juego nuestro futuro. Sin libertad de examen ni de crítica, sin poder de información y de expresión que escapen a la autoridad de las autoridades no hay límites al poder de destrucción de la corrupción posmoderna. La cuestión del siglo XX fue: totalitarismo o democracia. La cuestión de hoy es: democracia o corrupción. Los rusos empiezan a plantearla. Y a nosotros nos corresponde escucharles."

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