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Tema destacado del Lunes, 23. Noviembre 2009


Expectativas para la nueva cúpula de la UE


Los dos nuevos miembros de la cúpula de la Unión Europea aún no han comenzado su trabajo, en parte porque el Parlamento Europeo está bloqueando a la ministra de Exteriores. No obstante, la prensa europea ya describe con suma precisión los desafíos que aguardan a la nueva directiva.


Berlingske - Dinamarca

El nuevo presidente del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy, y la nueva ministra de Exteriores comunitaria, Catherine Ashton, deberían sobre todo saber negociar compromisos, expresa el periódico Berlingske Tidende: "La tarea de Rompuy y Ashton será trabajar de manera leal con las resoluciones que alcancen los jefes de Estado y de Gobierno. Si los jefes de Estado y de Gobierno de 27 países tienen que ponerse de acuerdo, se precisa la capacidad de construir compromisos a medida y, al parecer, los líderes de la UE son de la opinión de que ambos poseen esta cualidad. Si se piensa en las grandes tareas que aguardan a la UE no debería caber duda de que se necesitan personas que puedan asegurar un buen clima de cooperación y una dirección constructiva en la colaboración. Esto último resulta decisivo. Si esta generación de líderes no está en condiciones de reformar y renovar el continente, ya no podremos ir al paso de EE.UU., Japón y los nuevos gigantes China, India y Brasil." (21/11/2009)


Süddeutsche Zeitung - Alemania

Nada más haber resultado elegida Catherine Ashton como ministra de Exteriores de la Unión Europea, el Parlamento de la UE bloquea su asunción al cargo. Bruselas se encuentra expuesta a quedar de nuevo en ridículo, advierte el periódico liberal de izquierda Süddeutsche Zeitung: "¿Estará en su nuevo cargo la hasta ahora comisaria de Comercio [Ashton] a partir del 1 de diciembre, cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa? En todo caso, eso es en lo que exige el Consejo Europeo. ¿O tendrá que esperar hasta que se forme y confirme la nueva Comisión Europea, lo que no sucederá antes de febrero del próximo año? Así lo exige el Parlamento. Bruselas se ve amenazada con hundirse en una disputa mezquina por las competencias. Lo vergonzoso de ello es que Ashton se encuentra entre esas dos aguas precisamente debido al Tratado de Lisboa, que se elogiaba como un elemento de reforma. Éste contempla que el alto representante pertenece tanto al Consejo como a la Comisión, al ser también vicepresidente de ésta. Y el Parlamento, a su vez, tiene la última palabra sobre la Comisión. La UE haría bien en resolver el conflicto con celeridad y sin aspavientos. De no ser así, resultará perjudicada a nivel internacional no sólo la ministra de Exteriores, antes de asumir el cargo, sino también el tan añorado Tratado de Lisboa." (23/11/2009)


El País - España

El periódico liberal de izquierda El País encuentra que las decisiones de política exterior de la UE tendrán que tomarse a partir de ahora en Bruselas a fin de que la ingeniosa observación atribuida al antiguo ministro de Exteriores estadounidense Henry Kissinger se cumpla de una vez: "Según Kissinger, él nunca pronunció la famosa frase 'a quién tengo que llamar para hablar con Europa', pero le parece acertada. La semana pasada, Europa completó la elección de su trío: [Herman] Van Rompuy en el Consejo, [José Manuel] Barroso en la Comisión y [Catherine] Ashton como enlace entre ambos para la política exterior. Pero, hoy por hoy, los números de teléfono de Europa comienzan por +33 (París), +49 (Berlín) y +44 (Londres). El trabajo de Ashton consiste en que comience por +32 (Bruselas)." (23/11/2009)


Vest - Eslovenia

La elección de Herman Van Rompuy como presidente de la UE y de Catherine Ashton como ministra de Exteriores comunitaria corresponde al espíritu de la política europea, que debe basarse siempre en un acuerdo, opina la página de Internet Vest.si: "El consenso de los jefes de Gobierno europeos era elegir a personalidades débiles y apenas conocidas para los dos nuevos puestos de la UE. Ésa es una señal de que sigue impulsándose el espíritu de la política europea, que siempre tiene que residir en un consenso. El consenso es el concepto más importante de la UE. Y si eso significa que sus líderes tienen que ser débiles y personalidades no demasiado fuertes, se trata justamente del precio que hay que pagar para que las cosas se muevan más hacia delante y la vida pueda continuar sin sacudidas demasiado grandes. Resulta difícil de predecir qué significa eso para el desarrollo a largo plazo de Europa. Pero la experiencia enseña que de este modo se avanza lentamente, se amplía y al mismo tiempo se obtiene una comunidad estable de muchos pueblos variados, así como se goza de éxito económico. Por otra parte, aumenta el problema de que la UE está cada vez más gobernada por tecnócratas." (23/11/2009)


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