El periódico Luxemburger Wort filosofa sobre la conexión entre el bienestar material y la felicidad. "Sería una conclusión errónea creer que los que tienen suficiente para comer, una casa con calefacción, gozan de buena salud y saben leer – es decir, a los que les ha tocado el lado bueno de la vida – también forman parte de los más de felices. Si hubiera una relación entre el bienestar material y la felicidad, Luxemburgo, con el nivel de ingresos per cápita más alto de todo el mundo, debería ser el oasis de los dichosos. Sin embargo, las personas más felices del mundo no viven ni en Luxemburgo ni en otro país industrializado, sino en la extremadamente pobre Bangladesh. Por lo menos eso afirma un estudio de Robert Worcester, catedrático de la renombrada London School of Economics, quien levantó hace algunos años mucha polémica al cuestionar lo que el mundo occidental da por hecho: la creencia de que el bienestar material conlleva automáticamente la felicidad. Pero la felicidad, la alegría y la satisfacción personal son conceptos subjetivos cuyo significado varía de persona a persona. ... Los pueblos asiáticos seguramente tienen con su aceptación de las condiciones imperantes, fácilmente malinterpretada como fatalismo, un acceso más directo a la introspección del que suele ser posible en occidente. No obstante, la moderación parece ser una virtud más usual en los países más pobres que en los más ricos. ... Para encontrar la verdadera relación entre el dinero y la felicidad ayuda el siguiente proverbio alemán: 'Quien cree que el dinero es lo más importante en la vida no ha estado todavía enamorado o gravemente enfermo'." (11/09/2008)
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