El anterior canciller federal de Austria Wolfgang Schüssel reflexiona sobre las capacidades políticas de Europa: "Europa mira hacia un mundo bastante transformado. Quien piensa que con la preservación de nuestro bastante cómodo statu quo podemos reaccionar ante este desafío, se equivoca. Quien da vueltas a sueños de países europeos federados o fantasías constitucionales, también. Tendremos que encontrar nuestro equilibrio y definir nuestro papel. Originariamente, tres pilares caracterizaron la idea europea: Tras el fracaso del nacionalismo, la idea de una integración europea resultaba fascinante. Después de la ruina de la economía planificada llegó el gran concepto de una economía de mercado social y, tras las fracasadas dictaduras de izquierda y derecha, todos depositaron sus esperanzas en el funcionamiento de la democracia parlamentaria. Todo esto se está poniendo a prueba hoy en día. Los intereses nacionales compiten con la profundización europea, la economía de mercado ha perdido gran parte de su encanto. ... La convocatoria de elecciones populares acerca de preguntas relacionadas con Europa, no sólo en Austria, alimenta dudas sobre la calidad de las elecciones democráticas. ... La instalación de una red de opositores a Europa desde la 'No-campaign' en Irlanda hasta el escepticismo sobre Europa de los belgas, franceses, holandeses, alemanes, centroeuropeos y austríacos podría desatar una reacción en cadena en las elecciones de 2009. Esto no sería bueno para la UE; afectaría negativamente a nuestro papel en el mundo. Dar vuelta a esta peligrosa tendencia con ímpetu, empeño y nuevas ideas está en manos de la callada mayoría de los amigos de Europa." (25/09/2008)
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