El antiguo ministro de Exteriores alemán Joschka Fischer expresa en el periódico El País la opinión de que la Unión Europea le podría servir a los países de Oriente Próximo como un ejemplo de colaboración regional. Sólo en conjunto les será posible reaccionar adecuadamente al nuevo desafío de la escasez de agua y de la economía global, "individualmente, los Estados del Oriente Próximo no podrán manejar esto. Necesitan participar en instancias de cooperación regional, por lo que el exitoso historial de la Unión Europea podría convertirse en un modelo. De hecho, las precondiciones [de allí] para una cooperación intrarregional ... parecen [hoy] más auspiciosas que en la Europa occidental de principios de los 50. Europa no tenía un idioma común ni era tan homogénea en lo religioso y cultural como Oriente Próximo. Para Europa, el punto de partida fue la existencia de líderes visionarios como Jean Monnet y la creación de nuevas instituciones, como la Comunidad del Carbón y el Acero. En Oriente Próximo, el proceso de integración regional podría comenzar con el agua y la energía, tras lo que podría surgir un mercado común de bienes y servicios, junto con un sistema de seguridad regional. Eso daría finalmente a esta región, pobre en crecimiento y rica en conflictos, una identidad definida, convirtiéndola en un actor relevante también en términos económicos globales, y permitiéndole así convertirse en arquitecto de su propio futuro." (07/10/2008)
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