En el aniversario del cambio político que comenzó el 10 de noviembre de 1989, Bojko Lambowski reflexiona en el periódico Sega reflexiona sobre sus resultados: "No sabíamos que la democracia consiste en una trabajosa construcción de reglas que se ajustan a la mayoría y en la todavía más trabajosa obligación de respetarlas que le otorga a la democracia la posibilidad de descubrir a tu alrededor y en ti mismo lo más desagradable, la codicia y la agresión. Éramos el producto de otro tipo de contrato social, de una cultura política diferente – fraguada desde Moscú, con todas sus imperfecciones y absurdidades, pero con una tolerancia frente al miembro normal de la sociedad, para quien el pan estaba asegurado y a quien se le prohibía la inmoralidad. ... Desde el 10 de noviembre no hemos cambiado mucho: El activista del Komsomol [organización juvenil del KPdSU] comenzó su actividad política con su orientación liberal, el director de personal con ímpetu empresarial de antes sigue confiando en las relaciones políticas con las antiguas autoridades, y el humilde trabajador se queja de la arbitrariedad del Estado y de la empresa, igual que antes, de los absurdos de la partidocracia: después del 10 de noviembre llegó simplemente el 11 de noviembre. Lo que hemos ganado ha sido la liberalidad y la libertad de opinión, aunque ésta parezca a veces algo relativa. Sólo temo que estos logros pudieran perderse fácilmente sin un garante externo, por razones de psicología social." (11/11/2008)
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