El filósofo rumano Andrei Plesu escribe en el diario Adevărul que los rumanos miran siempre con nostalgia a otros países por su calidad de 'civilizados', por el funcionamiento puntual de las cosas. "¡El orden alemán! Autobuses y metros puntuales, ... colas bien respetadas en los aeropuertos para coger un taxi que no te engaña, en el que nadie se pone nervioso y en el que nadie insulta al Gobierno y al destino. Son ordenados, cuidadosos, directos, tradicionales. Nada aventureros, nada, lo que te va carcomiendo los nervios y la vida. Al contrario, Rumanía aparece como otra especie. Improvisando, ... por casualidad. Éste es nuestro caos, nuestro antídoto contra el aburrimiento. ... El orden está bien, sólo que esto no es válido en todos los ámbitos. Si un italiano o un francés (no un alemán ni un austríaco) tiene hambre entre las 15:00h y las 19:00h, no encuentra abierto ningún restaurante decente. Te puedes tomar en un bar un café, un bocadillo o una comida entera –no hace falta ni mencionarlo. Esta distribución de horarios, esta invitación a la dieta, no la entiendo. ... Resumiendo: Las cosas son mejores en nuestro país. Aunque todo pasa de milagro, siempre se puede contar con una sopa sabrosa, también entre las comidas." (26/11/2008)
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