En un comentario para el diario liberal Sme, el politólogo Daniel Šmihula refuta las suposiciones extendidas en Europa de que vaya a llegar una nueva "fase más pacifista en materia de relaciones internacionales" bajo el mandato del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama. De forma paradójica, Obama podría "ser más exigente que George W. Bush en cuestiones de seguridad en relación con los aliados europeos. Éstos deberán asumir una mayor parte de las obligaciones en política exterior y de seguridad. No obstante, los europeos deben concienciarse, independientemente de quién gobierne en EE.UU., de que deben aumentar su contribución a la defensa de Occidente. Ésta es la consecuencia inevitable del hecho de que EE.UU. perderá parte de su poder en aras de China, Rusia y algunos Estados islámicos. Los europeos han vivido hasta ahora bajo una protección en política de seguridad sin la sensación de una amenaza directa. Por eso no ven la necesidad de aumentar sus gastos militares o de comprometerse con más presencia militar en regiones en crisis, especialmente porque eso mismo está muy mal visto. Con todo, los europeos deben comprender que la mejor defensa de su propia seguridad es una prevención prospectiva y que consiste en una intervención contra amenazas, siempre que éstas estén suficientemente alejadas de Europa. Para la supervivencia de las democracias occidentales resulta imprescindible una preponderancia militar, tecnológica y económica frente a los Estados no democráticos." (02/12/2008)
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