Las diferencias entre el Vaticano y el Estado italiano en cuestiones éticas como el suicidio asistido, la fecundación artificial y el aborto no llegan a su fin. La Iglesia interviene demasiado en cuestiones políticas y fuerza una situación comprometida para sus seguidores, quienes deben afrontar difíciles cuestiones y conflictos de conciencia, opina el periódico liberal La Repubblica: "La vida, como todos sabemos, es un regalo. Que nos la haya regalado un asteroide o un creador divino y previsor sigue siendo una convicción personal. Pero los regalos, una vez que nos los han dado, nos pertenecen, y la presunción de querer determinarlos según la voluntad del supuesto dador es más bien desacostumbrada. ... Existe la necesidad de encontrar un terreno donde luchemos juntos por la vida, una vida que merezca la pena vivir y fomentar. Empecemos con el ejemplo del cardenal Tettamanzi (quien prestaba su ayuda en Milán mediante dinero, mantas y vituallas). ... Su ejemplo puede sugerir a la Iglesia cuál es el camino correcto que frena la maquinaria ideológica de las habitaciones bien calefaccionadas del Vaticano. ... El lado opuesto (la Iglesia), que está tejiendo por su parte la campaña de descrédito (en favor de la vida a cualquier precio), se ha decidido por el camino más antiguo y más seguro: ejercer presión sobre los políticos que luchan por el privilegio de hablar en el nombre de la última autoridad moral que ha quedado después del ocaso de la ideología." (06/01/2009)
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