Seis meses después de la investidura de Barack Obama como nuevo presidente estadounidense, Domingos Amaral saca un balance provisional de su mandato en el diario Correio da Manhã: Si ... nos fijamos en los problemas del mundo, vamos a llegar a la triste y sombría conclusión de que las cosas no han cambiado mucho. En Irak, ya con calendario de salida de las tropas estadounidenses definido por Obama, han regresado las bombas y los atentados, y es probable que las cosas empeoren. En Irán ha habido tumultos y protestas, pero lo más seguro es que todo continúe igual, con la línea dura del presidente y los ayatolás de mantener la hostilidad, dificultando cualquier negociación con Obama. En Afganistán prosiguen las escaramuzas, y no hay vencedores ni vencidos a la vista. Del otro lado de la frontera, en Pakistán, el equilibrio es inestable y peligroso, y nadie puede prever de qué color se escribirá el futuro. En Israel, los duros que están en el poder hacen concesiones mínimas a un futuro Estado palestino y continúan permitiendo la expansión de los colonatos [en las zonas ocupadas]. En cuanto a los palestinos, las señales de cambio de [la organización islamista radical] Hamás son millonésimas, y no dan para ser optimista. A pesar de que el discurso de Obama en El Cairo significa un gran cambio de la política estadounidense en cuanto a Oriente Próximo, los resultados han sido hasta ahora minúsculos. Y si dirigimos la mirada a Corea del Norte, donde está creciendo la provocación del dictador, podemos concluir que Obama no ha cambiado el mundo." (01/07/2009)
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