Jiří Dienstbier, antiguo ministro de Exteriores checoslovaco y actual jefe del comité de política exterior y de seguridad del Senado checo, aconseja no dar rienda suelta a muchas emociones tras el aborto del proyecto de escudo antimisiles en Polonia y la República Checa por parte del presidente estadounidense, Barack Obama. En un artículo como colaborador invitado para el periódico de izquierda Právo caracteriza de "inocentes" los sueños de algunos checos sobre mantener una relación especial con la potencia mundial EE.UU. "La asociación con EE.UU. figura entre los pilares de nuestra seguridad. Sin embargo, sólo podemos ser socios de una gran potencia en el marco de relaciones en igualdad de condiciones de todos los Estados de la OTAN y, sobre todo, como elemento activo de la integración europea. Con ello podemos contribuir a que [la UE] se convierta en un jugador fuerte a largo plazo en el mundo. Sólo una Unión Europea que funcione puede suponer un socio verdadero para Washington, Moscú, Pekín, Delhi, Brasilia u otros. No obstante, la República Checa resulta hasta ahora en la orquesta europea un elemento disonante. Faltan consideraciones estratégicas sobre nuestros intereses y una táctica para imponerlos. La política checa está dividida en esta cuestión y por eso es incapaz de reaccionar como se debe en determinadas situaciones." (22/09/2009)
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