La Policía austríaca desalojó ayer lunes por la mañana el salón de actos de la Universidad de Viena, que había estado ocupado durante dos meses por alumnos universitarios. No obstante, todavía no se habrían cumplido los reclamos de los okupas, escribe el diario Kurier: "El nuevo movimiento estudiantil sólo está, como el paraninfo, 'cerrado provisionalmente'. Los rectores y los catedráticos se asombran con razón de que los universitarios hayan aguantado tanto tiempo. Las encuestas apuntan a una gran simpatía por sus peticiones, y éstas siguen estando pendientes bajo el árbol de Navidad de los políticos: aulas magnas repletas más allá de lo soportable, planes de estudios sobrecargados hasta la desesperación, y el discurso político falaz del 'derecho a formarse' de todos. La ocupación del salón de actos ha llegado a su fin, pero permanece el descontento de los estudiantes por las soluciones mínimas. Lo más urgente que queda por hacer es que el nuevo puesto de jefe del Ministerio de Ciencia y Educación lo ocupe el jefe del Partido Poular (ÖVP), Josef Pröll, alguien al que se le ocurren más cosas que convocar un diálogo universitario destinado a acabar la semana que no tenga miércoles." (21/12/2009)
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