La Unión Monetaria europea comenzó con grandes objetivos pero se ha convertido en una mera camisa de fuerza, opina Domingos Amaral en el diario Correio da Manhã: "Si la prosperidad era la tierra prometida, no hemos llegado a ella. Si la disciplina financiera era uno de los efectos ciertos y seguros, lo que hemos alcanzado es lo opuesto. ... Diez años después del inicio de esta aventura monetaria colectiva, ya era hora de pararse a pensar en cómo se puede mejorar el sistema. ... La moneda única, y sus draconianas reglas, han convertido a Europa en una amalgama de complicaciones y en un cementerio de Gobiernos. Se está aún a tiempo de percibir que el sistema se diseñó mal y que todavía vamos a tener tiempo de corregirlo. Salir del euro es una calamidad, pero dejarlo todo como está también constituye una calamidad. Es fácil culpar a los Gobiernos griegos y también portugueses por sus irresponsabilidades fiscales, pero ¿qué se puede decir de los españoles, que no fueron irresponsables y aun así están para el arrastre, sin capacidad para reaccionar a la crisis que los fustiga? El drama del euro es ése: penaliza a los buenos y a los malos de la misma forma, pero no garantiza a nadie una puerta de salida para las crisis. Sin un poder político central que sirva como garantía, y sin reglas más flexibles, el euro continuará siendo una camisa de fuerza para todos, pobres o ricos." (24/02/2010)
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