La prohibición del velo integral recomendada por una comisión parlamentaria de Francia es una decisión correcta, opina João Miguel Tavares en el periódico Correio da Manhã: "Como era de esperar, un coro de voces indignadas ... ha empezado a hacerse oír. Que la prohibición es un atentado a las libertades individuales, que es una ofensa a todos los musulmanes, que es inventar un problema donde no lo hay, ya que se estima que apenas 2.000 mujeres musulmanas llevan burka o niqab en Francia. Pues yo os lo digo: para mí, son 2.000 mujeres de más. Es probable que también sean menos de 2.000 a las que se les practica la ablación, pero eso no la hace una práctica más aceptable. La prohibición de las mezquitas que tengan minaretes, como aconteció hace poco en Suiza, es una agresión gratuita y sin sentido a una religión. Impedir la exhibición pública de una cultura que muestra a la mujer como subalterna y humillada es un deber democrático. ... Aquí no se trata de una cuestión de números, sino de principios. La burka no es el último grito de la moda otoño invierno, sino un símbolo evidente de la subyugación de la mujer que no debería ser permitido por ningún país que tenga la libertad y la igualdad como dos de sus principios fundamentales. [El presidente francés, Nicolas] Sarkozy, por una vez, tiene toda la razón." (29/01/2010)
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