En los últimos días se han convocado manifestaciones de solidaridad con los alcaldes de dos localidades meridionales rumanas, que están siendo objeto de investigaciones por corrupción. Liviu Antonesei escribe en el diario Adevărul que los valores se tergiversan cuando los ciudadanos salen a las calles por ese motivo: "Me podría haber imaginado de todo, pero jamás habría creído que hubiéramos llegado a tal punto de organizar protestas ciudadanas y a utilizar el concepto de honor para proteger la corrupción y a los corruptos. ¿Cómo de trastornados tienen que estar los valores que parecen seguros, indiscutibles, para que pueda ocurrir algo así? Es sorprendente, lamentable, sucio, y a uno le faltan casi las palabras. Rumanía está sufriendo una transformación química donde la pequeña, media y gran corrupción se dan la mano para producir la verdadera corrupción del sistema, donde los corruptos y los corrompidos parecen ir del brazo para siempre y el coraje civil embiste de manera espectacular contra los valores civiles. ... Ahí no nos tiene que sorprender más que Europa no sólo nos 'observe', sino que nos considere ya como una especie de cuerpo extraño peligroso para su propia ética." (09/03/2010)
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