El jefe de Gobierno autoritario de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, ha logrado una victoria en materia de prestigio: el próximo octubre se reunirán en Astana, la capital kazaja, los jefes de Estado y de Gobierno de los 56 países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), cuya presidencia ejerce actualmente Kazajistán. El periódico Die Presse opina que Nazarbáyev no merece tal éxito: "Evidentemente, un acto de tal magnitud debe tener lugar alguna vez en un país de Asia Central. Pero, ¿acaso ha impulsado algo la diplomacia kazaja en los diversos conflictos con los que se enfrentado la OSCE? ¿Ha cambiado en algo la autocracia de Nazarbáyev en dirección hacia una democracia y Estado de derecho que sean sostenibles desde su presidencia de la OSCE? Los que están a favor de la cumbre de Nazarbáyev, como el ministro de Exteriores austríaco Michael Spindelegger, no responden a dichas preguntas. Éste último sólo ha declarado un par de palabras acerca de la importancia de Asia Central y de un 'verdadero impulso para debates futuros'. No, el peligro es que la OSCE, si otorga la posibilidad de realizar cumbres de forma tan liberal a autócratas, no vaya a tener futuro ninguno." (19/07/2010)
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