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El sueño de una energía limpia

de Paul Mathis


Biocarburantes para principiantes. ¿De dónde proviene la materia prima, cómo se produce y cuáles son sus perspectivas técnicas?


Cada vez se habla más de energía. Tanto en las cuestiones sobre el cuidado del medio ambiente, como en la lucha contra el cambio climático causado por los gases que provocan el efecto invernadero. Debido a que el sector del transporte es el principal consumidor de energía, depende casi completamente del petróleo y además crece rápidamente, se le hace responsable de un escenario inquietante.

Foto: AP


Para sustituir a los derivados del petróleo sin originar daños al medio ambiente, se han desarrollado los biocombustibles. ¿Constituyen éstos la solución a todos los problemas?

Desde la colza hasta la soja

Los biocombustibles son combustibles líquidos o gaseosos, productos de biomasa, que hacen funcionar motores a combustión y pueden sustituir a los combustibles fósiles sobre todo en el sector del transporte. La gasolina puede sustituirse por etanol, que se obtiene a partir de la fermentación de sacarosa (de remolacha azucarera o caña de azúcar) o de almidón (de trigo o maíz). Para sustituir el diésel existen diferentes aceites que provienen de semillas oleaginosas (de colza o soja) o de los frutos de la palma aceitera. Éstos se transforman mediante la transesterificación –a través de una reacción mediante metanol– en un compuesto que puede realizar la combustión de manera más eficiente.

Balance final igual a cero

Desde un punto de vista técnico, los biocombustibles funcionan bien. Incluso su ventaja económica crece en la misma medida en la que el petróleo escasea. Se consideran como la energía del futuro, que debe sustituir a los cada vez más escasos petróleo y gas. Además, no dañan el medio ambiente. Sin embargo, los biocombustibles también expulsan en la combustión CO2 igual que los combustibles fósiles. Como la misma cantidad de CO2 es absorbida en la fotosíntesis, necesaria para la producción de la biomasa, el balance final de los biocarburantes es igual a cero.

Una producción problemática

Debido al mencionado balance medioambiental se discute sin embargo si una mayor utilización de biocombustibles sería realmente beneficiosa. Pues se debe además tener en cuenta la energía necesaria para el cultivo de la biomasa (maquinaria agraria, abonos, etc.) y también para su consiguiente procesamiento. Por eso, la producción neta es mucho menor que la producción bruta. La producción neta por hectárea de etanol es buena, pero los procesos agrarios e industriales requieren mucha energía. El cultivo de colza para el aceite consume menos energía, pero la producción bruta es baja. El promedio europeo de producción neta ronda el de un barril de petróleo por hectárea. En estas condiciones se debería dedicar alrededor de un 20 por ciento del área agrícola para sustituir en una medida significativa –el 10 por ciento es la meta de la UE– el combustible utilizado para el transporte por biocarburantes. No obstante, eso no se puede conjugar con el resto de la producción agraria, sobre todo con el cultivo de alimentos. En la Europa de los 25 se utilizó alrededor de un 5 por ciento del área de la producción agraria para los biocarburantes. Alemania y Francia dominan aún hoy su producción.

Importación desde países tropicales

La determinación de cuotas alimenticias tendrá como consecuencia inevitable la importación masiva (de etanol procedente de la remolacha azucarera y de aceite de palma) de países tropicales, sobre todo de Brasil y del sudeste asiático. Para ello se deberían volver cultivables extensas áreas que hasta ahora eran parte de la selva o la sabana, lo que llevaría a una gran expulsión de CO2. Esto no armoniza con las metas que deberían alcanzarse en la lucha contra el cambio climático. La competencia en la producción de alimentos, que de todos modos apenas puede cubrir la creciente demanda mundial, constituye el otro gran problema.

Una decisión social

Existen tres principios de solución para el futuro. El primero: modificar las formas de cultivo, las redes comerciales y la infraestructura de manera radical y reducir la necesidad de medios de transporte. Aunque sin duda éste sería un camino adecuado, choca contra el desarrollo actual. Quizá los crecientes costes de energía lleven sin embargo a ello automáticamente. Otra solución sería fomentar otros medios de locomoción: los medios de transporte público, los coches eléctricos o coches muy económicos; ir en bicicleta y caminar podría ahorrar mucha energía. Además se pueden producir biocombustibles también de la madera, de la paja o de desechos de la rama de la producción de celulosa de la madera. En este ámbito se están llevando a cabo actualmente muchas investigaciones, pero no habría que contar demasiado con ello antes de que los científicos hayan realizado una evaluación completa.

 
Paul Mathis
Paul Mathis, nacido en 1938, es ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Naturales. Ha investigado en las áreas de la energía biológica y de la ...
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Original en Francés

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