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Confianza en crisis


Los bancos exigen un recargo por riesgo en los préstamos interbancarios sin garantía. Dicho recargo, que ha experimentado un aumento constante desde otoño de 2007, refleja la pérdida de confianza en el mercado financiero. Infografía cronológica sobre la evolución de la crisis financiera.



La cronología de la crisis

9 – 10 de agosto de 2007
El Banco Central Europeo (BCE) inyecta de modo inesperado 95 billones de euros en el mercado interbancario, el mercado en el que los bancos se prestan dinero unos a otros. Esta medida marca el principio de la crisis financiera. Hasta entonces, los bancos habían concedido créditos a corto plazo sin mayores dificultades aunque el deudor no presentara ningún tipo de seguridad. A partir de agosto de 2007, los bancos empiezan a prestar dinero a otros bancos sólo con muchas reservas. Esto se muestra también en la diferencia de los tipos de interés en los créditos sin garantía y los créditos con garantía. Antes de la crisis, el margen se situaba por debajo de los 0,1 puntos porcentuales; desde mediados de agosto de 2007 hasta la insolvencia de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión más grande de los EE.UU., se situaba en un 0,7. A partir de la quiebra de Lehman Brothers, el margen vuelve a aumentar de nuevo.

13 – 17 de septiembre de 2007
El Gobierno británico se ve obligado a salvar el banco inglés Northern Rock. Dicho banco había refinanciado principalmente en el mercado de capitales los créditos concedidos por él mismo, es decir, había vendido valores a otros bancos e inversores institucionales. Cuando este mercado se extingue y los clientes se inquietan por su dinero, se llega a una sobredemanda bancaria. Todos temen no volver a recuperar su dinero si los demás clientes retiran su dinero antes. Se forman largas colas delante de los mostradores hasta que el Estado acaba asegurando las garantías suficientes.

21 de enero de 2008
En un primer momento, la crisis se mantiene dentro de unos límites apreciables y, en consecuencia, los mercados de acciones permanecen intactos. No obstante, los inversores empiezan a ver cada vez con más claridad que los problemas afectarán no sólo al mercado financiero sino a la economía general. La buena coyuntura estadounidense se basaba en hogares consumistas, un mercado laboral robusto y unos altos precios inmobiliarios. Al caer dichos precios y después de que los bancos afectados concedan créditos con más reservas, se demuestra que la esperanza de que la crisis permanezca a nivel bancario es engañosa. A continuación se hunden las cotizaciones de las acciones. Los Estados Unidos tienen "suerte” ese día: Las Bolsas están cerradas por ser día festivo. El Banco Central de los EE.UU. reduce el tipo de interés de referencia el 22 de enero de 2008. La crisis del mercado financiero se convierte paulatinamente en una crisis económica general.

14 – 17 de marzo de 2008
Bear Stearns –un banco importante de inversión estadounidense– pierde a todos los que todavía creían en él. En último lugar queda sólo una venta de emergencia a uno de los mayores bancos de los EE.UU.: JP Morgan. Ésta se lleva a cabo sólo gracias a que el Banco Central estadounidense garantiza el respaldo económico de la transacción. El banco se salva.

15 de septiembre de 2008
Un lunes negro: Al contrario de con Bear Stearns, el Estado no interviene en el caso del banco de inversión Lehman Brothers. Al fracasar la búsqueda de un nuevo comprador, el banco se declara insolvente. Lehman Brothers era un banco establecido. Que afecte a dicho banco conmociona al mercado financiero.

29 de septiembre de 2008
El banco hipotecario Hypo Real Estate debe ser rescatado. El Estado ayuda considerablemente en este rescate. La filial irlandesa Depfa se había refinanciado, como otros bancos desmoronados, fundamentalmente a través de valores. Este mercado ofrece desde la bancarrota de Lehman Brothers un panorama totalmente desolador. Los fondos de mercado de divisas habían perdido dinero a raíz de la quiebra de Lehman Brothers. Además, los clientes habían retirado su dinero.

3 de octubre de 2008
Tarp (Troubled Asset Relief Program): programa de rescate de los activos en dificultades – menudo eufemismo. Los estadounidenses deciden tras varios resquemores un programa de salvamento de la banca e impulsan con ello una serie de iniciativas parecidas alrededor del mundo. Estos programas de rescate se asientan típicamente en tres pilares: El Estado participa como inversor bancario para mejorar la base de capital propio. Además otorga garantías para los créditos bancarios. Por último, los Gobiernos planean comprar a los bancos los valores endeudaos. A pesar de que muchos programas han sido elaborados correctamente, apenas se han obtenido resultados hasta ahora. A lo sumo han frenado una nueva caída bancaria. La doble carga de la crisis del mercado financiero y la recesión resulta un peso demasiado grande.

Comentario de Manfred Jäger, economista de mercado del Instituto de Economía Alemana, Colonia.

 

Original en Alemán

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