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El debate televisivo
de Camille Petitot
La publicidad comercial será eliminada de la radiotelevisión pública francesa a partir de enero de 2009. En otros países de Europa ya existen algunos seguidores de esta nueva reforma. ¿Qué preguntas y debates determinan actualmente los medios de comunicación de Francia, Letonia, España y Dinamarca?
2008 se caracterizó en Francia por acalorados debates en los medios de comunicación y en la política. El 8 de enero de 2008, Sarkozy informaba de una amplia reforma de las emisoras públicas: La publicidad comercial sería prohibida y, en el futuro, el presidente del Estado sería el encargado de nombrar al jefe de la televisión pública.

La reforma atravesó varias estaciones en el correr de 2008: En febrero se le encarga a una comisión que aplique la prohibición de la publicidad en la televisión pública y que presente nuevas propuestas. En junio, los trabajadores de los canales públicos llevan adelante una huelga en protesta contra las propuestas presentadas. Hasta el 25 de noviembre de 2008 no tiene lugar en el Parlamento un debate acerca del proyecto de ley, dominado por la oposición y su estrategia para intentar evitar la ley. El 17 de diciembre se vota finalmente la prohibición de la publicidad. El resultado: 293 votos del partido de Gobierno UMP a favor de la reforma contra 242 votos de la oposición (Partido Socialista PS, izquierda democrática y republicana, comunistas y verdes) en contra.
¿Una reforma discutida en Francia?
De acuerdo al Gobierno la reforma persigue liberar a la televisión pública de la lucha por las cuotas de audiencia. A su vez, los canales privados deberían de esta manera estar mejor armados para la competencia internacional con los grandes consorcios empresariales. El editorial de Le Monde del 1 de diciembre de 2008 resume las preguntas y resistencias que la reforma había desatado: "En un mes, si se aprueba en el Parlamento la reforma que se discute actualmente, los canales públicos de televisión caerán dentro del control directo del Poder Ejecutivo. ... Primero, el Consejo de ministros nombrará a los jefes de France Télévisions (la televisión pública francesa) y Radio France (la radio pública) y también podrá destituirlos. ... Segundo, los canales estatales pasarán a depender totalmente del control y del presupuesto estatal. ... Concebida deprisa, la reforma constituye una mala idea: Lleva a un control intenso de los canales públicos. Y, además, a un fortalecimiento de los canales privados, de los que todo el mundo sabe que sus jefes son amigos del presidente.
La decisión de que el presidente designe al jefe de la televisión pública France Télévisions en acuerdo con el Consejo Superior de Medios Audiovisuales (una instancia que es nombrada en la actualidad por los presidentes de las televisiones y radios públicas) y con una mayoría cualificada de los legisladores, desató una fuerte polémica. De todas las medidas que contiene el proyecto de ley, ésta es la más discutida e incluso llegó a ser rechazada por legisladores del partido de Gobierno. Sobre ello escribía el periódico católico La Croix el 27 de noviembre de 2008: "Del partido mayoritario UMP, el diputado Frnacois Baroin (antiguo ministro en el Gobierno de Dominique des Villepins y diputado por la región de Aube) expresó que el nombramiento del director de France Télévisions podría conducir a 'sospechas en relación con la próxima campaña presidencial en la televisión. Es un error político', concluía.” La oposición habla de un "accionar que podría provenir de Berlusconi”, de "una paso atrás” y de un "fuerte golpe contra la independencia de los medios”, recogía la versión online del semanal Le nouvel Observateur el 27 de junio de 2008.
¿Qué modelo de financiación adoptar en Francia para la televisión publica?
La reforma de la televisión prevé una prohibición de anuncios publicitarios en los canales de France Télévisions así como en Gran Bretaña, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca y en parte también en Alemania. Empieza paulatinamente a partir de 2009 (en la franja horaria de las 20:00h a las 6:00h) y se consolida a partir de 2011 en todas las franjas horarias. El Estado garantiza del presupuesto nacional la compensación económica de los ingresos por publicidad que dejen de obtenerse. El dinero para tal finalidad debe ser obtenido mediante nuevos impuestos a los anuncios publicitarios en la televisión privada y en los servicios de información electrónicos. La oposición y los contrarios a la reforma siguen sin embargo siendo escépticos y se quejan de una financiación irregular e insegura a largo plazo. La Tribune de Genève escribía el 25 de noviembre al respecto: "Todo el debate gira en torno a la consistencia de los compromisos. ¿Son suficientes? ¿Cómo se van a mantener si los diputados de la mayor fuerza política acaban de pregonar la reducción a la mitad de los nuevos impuestos? ... El Gobierno afirma que los 450 millones están incluidos en la ley de financiación de 2009. Pero, ¿qué vendrá después? ¿Cómo garantizar la perennidad de un dispositivo tan aleatorio?”.
Para la oposición, estas reducciones de impuestos son un regalo para los canales privados, especialmente para el grupo Bouygues, accionista mayoritario del canal privado TF1, cuyo director general, Martín Bouyges, es amigo de Nicolas Sarkozy. Los canales privados aparecen ya como los vencedores de esta reforma, pues se benefician de una verdadera "bendición de dinero” recuperando porcentajes del mercado publicitario. Los canales públicos carecerían entonces del dinero necesario para desarrollar su programación y formato, opinaba también el diario francés Libération en febrero de 2008.
La supresión de los ingresos por publicidad no sólo afecta al presupuesto de France Télévisions, sino que también podría perjudicar a otros sectores, especialmente al filmográfico. La industria filmográfica francesa depende decisivamente de los canales televisivos, que aportan la financiación para los proyectos fílmicos y adquieren los derechos de emisión. Le Monde escribía sobre esta cuestión el 10 de diciembre de 2008: "El mundo del cine está convencido: El proyecto de ley audiovisual pone en peligro a toda la profesión. ... La televisión constituye en efecto una de las fuentes [económicas] principales del cine en Francia. ... Los canales tienen la obligación de difundir las películas, y los derechos que pagan permiten a las productoras lanzar proyectos. ... Cuando disminuye el volumen de negocios de France Télévisions, entonces la inversión en la industria del cine caerá también.”
Nuevos modelos de financiación en otros países europeos
El proyecto de ley para la prohibición de los anuncios publicitarios en la televisión pública de Francia convirtió en un tema de debate a nivel europeo la financiación de las cadenas públicas de radiotelevisión. Se trata sobre todo de la presión de la cuota de audiencia, la presión comercial en la propaganda y para el apoyo de las grandes compañías de medios privados en un mercado mundial especialmente competitivo. En este sentido, la propuesta de reforma de Sarkozy constituía un ejemplo a seguir para el periódico letón Latvijas Avize el 2 de diciembre de 2008: "Aunque la manera en que el [presidente Nicolas] Sarkozy pone en práctica sus proyectos no sea del agrado de todos, casi nadie pondrá en duda la necesidad de un cambio de dirección. En Europa crece cada vez más la convicción de que constituiría un desarrollo negativo que la televisión pública se viera atada a la lógica del mercado y finalmente dependiera de los anuncios de detergente.”
También en España encontraba palabras de apoyo la política televisiva de Sarkozy, sobre todo por lo que respecta a la televisión pública libre sin anuncios publicitarios. El periódico La Vanguardia manifestaba el 23 de octubre de 2008 su opinión: "El drástico y audaz cambio de las reglas de juego audiovisuales francesas liberará al servicio público de televisión de la presión de la audiencia y los condicionamientos comerciales. Pero, asimismo, al canalizar una mayor financiación hacia las televisiones privadas, propiciará la constitución de grandes grupos privados de comunicación capaces de competir en el mercado mundial, que es lo que necesitan los grandes países de la Unión Europea, incluida España."
Dinamarca se encuentra en una situación especial: El canal televisivo estatal TV2 se halla al borde de la bancarrota por unas deudas que ascienden a más de 100 millones de euros. El periódico Berlingske Tidende escribía el 21 de octubre de 2008 que sería urgentemente necesario un plan de rescate bien ponderado, pues no se trata sólo de un problema de financiación sino también de la capacidad de invención en torno al atractivo y a la innovación de los medios públicos, especialmente la televisión: "Ahora no ayuda lanzar una moneda para decidir qué filiales deben ser suprimidas. Hay que decidir de una vez por todas qué se pretende con la TV2. ... Necesitamos una sólida TV2, y los medios públicos también pueden sobrevivir en este entorno. Pero sobre el trasfondo de programas nacionales de ahorro, el sector mediático debe aportar más capacidad de invención.” Pero las nuevas ideas sólo surten efecto si se mantiene su financiación o su independencia de redacción. La ambivalencia de poder y contrapoder entre la televisión pública y los detentadores del poder no se puede eliminar. Información o propaganda, independencia o influencia: el debate televisivo está empatado.

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