Navegación

 

Home / Revista de prensa / Archivo / Magazine / Política / La cuestión chipriota / Artículo

Buenas señales

de Hugh Pope


El desarrollo de un conflicto: los puntos políticos más bajos, los compromisos y las negociaciones actuales. Las esperanzas de reunificación de la isla nunca habían sido tan grandes. ¿Habrá dentro de poco dos Estados con los mismos derechos?


El inicio de negociaciones serias sobre Chipre en septiembre de 2008 ofrece la mejor oportunidad habida hasta ahora de reunificar la isla mediterránea. No obstante, Europa no ha aprovechado todavía esta ocasión al no darse cuenta de cómo han crecido las esperanzas de solucionar el conflicto ni ver cuánto podría aprovechar ella misma un resultado positivo.

Un colono turco en el norte de Chipre mira hacia la zona de amortiguación ocupada por las Naciones Unidas; junio de 2006.
Foto: AP/ Petros Karadjias


El escepticismo no resulta sorprendente. Hasta ahora han fracasado muchos intentos de finalizar la creciente escisión de Chipre desde su independencia de Gran Bretaña en el año 1960. Los puntos más bajos se alcanzaron en 1963 y 1964, cuando los grecochipriotas echaron del Gobierno a los turcochipriotas (el 20 por ciento de la población) y los relegaron a guetos étnicos. En 1974 tuvo lugar el golpe de Estado de la junta militar de Atenas, que declaró griega la isla, con la consiguiente ocupación turca del norte de Chipre como reacción a la toma de poder griega y que acabó con la ocupación del 37 por ciento de la isla.

Hora de llegar a compromisos

Pero ahora se pueden albergar serias esperanzas de un nuevo comienzo– y el compromiso de los europeos ha aportado mucho a ello. La perspectiva de admisión como nuevo miembro de la UE llevó a Turquía a avenir en 2004 una política de "un paso hacia adelante” para la resolución del conflicto. Los turcochipriotas eligieron en la figura de Mehmet Ali a un representante que se pronunciaba a favor de un compromiso y que apoyaba completamente el Plan de Annan de la ONU. Las reacciones amargas y decepcionantes de los turcochipriotas surgieron a raíz de que los grecochipriotas rechazaran por mayoría el plan de la ONU apoyado por la UE, y ésta aceptó en un acto desconsiderado a una isla dividida como nuevo miembro. Pero Talat y Turquía continuaron en sus posiciones.

Los grecochipriotas han cambiado ahora su postura. A pesar de ser más conscientes de sí mismos gracias a su ingreso en la UE, se han dado cuenta de que su línea dura dividiría más la isla. En las elecciones presidenciales de febrero, dos tercios de los electores griegos votaron a candidatos que defendían una solución a favor del compromiso. Desde entonces, el nuevo presidente de la República de Chipre, Demetrios Christofias, ha preparado a los griegos chipriotas para este compromiso y ha desafiado los tabúes antiturcos.

Estatus con igualdad de derechos

Ahora se aprecia un progreso admirable. Christofias y Talat, quienes comparten una política de izquierda y una larga amistad, formaron el 21 de marzo 13 grupos de trabajo preparatorios, así como comités técnicos. El 3 de abril abrieron un nuevo paso fronterizo en el corazón de la capital, Nicosia. En un comunicado conjunto esbozaron un objetivo para las negociaciones del 24 de mayo: A la parte grecochipriota se le prometió que se trabajaría en una "federación” con una "única personalidad internacional”; la parte turcochipriota puede albergar esperanzas sobre la creación de dos Estados con "un estatus igualitario respecto a los derechos”. El 3 de septiembre empezaron las negociaciones sin plazo fijo.

Buenos pronósticos económicos

Las circunstancias externas son buenas, sin elecciones en la región durante más de un año. En Turquía, tanto el conservativo y religioso partido de Gobierno turco como también los grupos influyentes intersados en el 'establishment' secular y militar apoyan la propuesta a favor del compromiso del año 2004 que prevé la retirada de Chipre de prácticamente la totalidad de los 30.000 soldados turcos. Grecia ha predicado con el ejemplo para los grecochipriotas en los últimos diez años al pasar de la confrontación a una relación más rentable y normalizada. De hecho, algunos estudios muestran que una reunificación de la isla fomentaría el comercio, el turismo y las inversiones y haría subir en siete años los ingresos de todos los chipriotas en al menos 10 por ciento.

Una mediación cuidadosa

Las Naciones Unidas han desarrollado una sofisticada estrategia de mediación. De modo distinto al período entre 1999 y 2004, cuando la fuerte dirección de la ONU llevó a compromisos obligados y enajenó a los griegos chipriotas, la ONU está actualmente haciendo sobre todo de mediadora. Sin embargo, los rasgos fundamentales de una posible unidad se elaboraron hace ya décadas y son conocidos por todos. El problema principal siempre ha sido el mismo: Los dirigentes de la negociación deben persuadir a la opinión pública de que acepte compromisos dolorosos. Ahora lo están intentado.
Las negociaciones van a continuar siendo duras. Se va a necesitar una diplomacia hábil para llevar a cabo la transición de dos administraciones chipriotas existentes – una reconocida internacionalmente, la otra no – a una nueva federación con igualdad de derechos. Turquía, Chipre y la Unión Europea deben quedar satisfechos en cuestión de garantías de seguridad. Podría resultar caro y complicado indemnizar las actuales tierras grecochipriotas que quedaran en la territorio nacional turcochipriota tras la unificación.

Un fracaso agrandaría más la fosa

La UE sería la que más se aprovecharía de una resolución del conflicto y puede resultar, justamente por ese motivo, de gran ayuda. Debería ofrecer un apoyo financiero completo como el de Irlanda del Norte o el de la propia Alemania después de su reunificación. Sin embargo, la influencia de la UE está limitada porque los grecochipriotas ya pertenecen a la UE. Sería poco inteligente que miembros individuales de la UE comentaran ahora desde el lateral o se escondieran detrás de objeciones grecochipriotas con relación a la admisión de Turquía en la UE. Si estas conversaciones sobre Chipre fracasan, toda Europa pagará un precio muy alto: conflictos de nuevo entre la UE y la OTAN, fricciones durante años entre la UE y Turquía, una fosa cada vez más profunda entre cristianos y musulmanes y posiblemente nuevas tensiones militares en la esquina sudeste de la UE.

 
Hugh Pope
Hugh Pope nació en 1959 en Ciudad del Cabo y vive en Estambul. Es director de proyecto del grupo de trabajo turcochipriota del Grupo de ...
» de la lista de autores

Original en Inglés

Creative Commons license by-nc-nd/2.0/de.

Se ha obtenido la licencia para el texto en
Creative Commons license by-nc-nd/2.0/de.

 

Más artículos sobre el tema » Relaciones internacionales, » Ampliación de la UE, » Europa, » Chipre, » Grecia, » Turquía
Más de la revista de prensa sobre el tema » Relaciones internacionales, » Ampliación de la UE, » Europa, » Chipre, » Grecia, » Turquía


Otros contenidos