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Se buscan compradores
de Christina Hebel
Los tres astilleros más grandes de Polonia luchan por sobrevivir. Se encuentran desde hace años en conflicto con la Comisión de la Unión Europea. Se trata de ayudas por una cantidad superior 200 millones de euros.
El gobierno polaco considera "de importancia estratégica” la construcción naval de su país, a pesar de los numerosos problemas de los tres grandes astilleros de Gdansk, Gdynia y Szczecin. Son importantes empleadores en la estructuralmente pobre región del mar báltico.

Diez mil puestos de trabajo dependen de la construcción naval: en los proveedores, compañías subcontratantes y en los astilleros mismos, donde trabajan alrededor de 13.000 personas, con una tendencia a la baja. Solamente en el astillero de Gdansk trabajaban en los años 80 más de 17.000 personas e impulsaron en 1980 a través de una huelga la caída del comunismo. Sin embargo, la fuerza simbólica histórica del sector industrial apenas juega un papel en las negociaciones para el rescate del astillero; se trata simplemente de datos económicos. En realidad se disfruta hoy en día de un buen momento económico: como todos los astilleros, las constructoras navales polacas han ganado con la globalización. La lista de encargos está completa para los próximos años. Para poder subsistir en el mercado mundial contra la competencia de las grandes constructoras navales de Corea del Sur, China y Japón, los astilleros polacos se han especializado. Construyen buques contenedor, transportadores de sustancias químicas o, como el astillero de Gdynia, buques transportadores de automóviles.
Dar pérdida con nuevas construcciones
No obstante, la fabricación en Gdynia produce pérdidas. El astillero firmó en 2005 contratos en dólares con la compañía Ray Car Carriers para la construcción de buques transportadores de automóviles. Entretanto han subido los precios del acero en un 300 por ciento y el dólar, por el contrario, ha perdido valor. "El boom nos ha traído más problemas que dinero”, afirma hoy Andrzej Bartoszewicz, uno de los directores del astillero. Su astillero debe pagar varias decenas de millones de zloty (más que cinco milliones Euros) extra para construir cada uno de los buques transportadores de automóviles – dinero que el astillero, altamente endeudado, no posee. Por eso, Varsovia toma cartas en el asunto, ya que el astillero está aún en manos estatales. Esto debe cambiar, si se sigue la voluntad de la Comisión de la Unión Europea. Ésta inició hace tres años una investigación formal contra Polonia.
Rescate a través de dinero estatal
En retrospectiva: 2001 fue un año difícil para los astilleros de Gdansk, Gdynia y Szczecin, a pesar de la gran demanda extranjera. La mala administración y las deudas abrumaron a las empresas, por lo que los bancos se negaron a otorgar nuevos créditos. Bloquearon así la producción, porque los astilleros necesitan la seguridad bancaria para poder comprar material y poder pagar los anticipos. El Estado tomó manos en el asunto. La Comisión de la Unión Europa habla de mil quinientos millones de ayuda otorgados desde 2004 a los astilleros. Según una evaluación de la Comisaria para la Competencia de la UE, Neelie Kroes, el dinero ayudó a mantener vivos a los astilleros arruinados y distorsionó de esta manera el panorama de la competencia europea. En teoría, los astilleros podrían pagar el dinero adeudado; en la práctica, no: "eso sería nuestra bancarrota”, afirma Bartoszewicz. Los astilleros deben por eso presentar planes muy concretos de reestructuración, que prevean una disminución de las capacidades, la participación de inversores privados y la modernización. La UE critica que al principio estos planes ni siquiera se presentaron y luego se entregaron de manera incompleta.
Inversión ucraniana
Mientras que Jarosław Kaczyński, anterior Primer Ministro, defendía las subvenciones alegando la importancia histórica del astillero, el nuevo gobierno de Donal Tusk se basa en el diálogo. No obstante, las conversaciones con Bruselas se van alargando. El Gobierno polaco lleva meses negociando con compradores potenciales – una ardua empresa, ya que la técnica de los astilleros está anticuada. Desde principios de año, el astillero de Gdansk tiene un nuevo propietario principal: el grupo ucraniano Donbas ISD Polska posee el 84%. Este grupo ucraniano quiere comprar también el astillero de Gdynia, por el que la compañía de acero Mostostal Chojnice, junto al consorcio de construcción naval noruego Ulstein, también está interesada. Hasta qué punto los planes de los inversores son suficientes para Bruselas se sabrá en las próximas semanas. La comisión tomará entonces una decisión sobre los astilleros.

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Original en Alemán
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