Adevărul - Rumania | Lunes, 7. Junio 2010
Posible exhumación de los Ceauşescu
Durante años se ha ido consolidando el mito de que el dictador rumano Nicolae Ceauşescu y su esposa no fueron realmente enterrados en su tumba del cementerio Ghencea de Bucarest, ya que el funeral de 1989 se celebró sólo en presencia de militares y las cruces con sus nombres no se instalaron en las tumbas hasta años más tarde. El diario Adevărul opina que los herederos se encuentran ahora en el deber de esclarecer la situación: "Las cruces no han podido despejar las dudas. ¿Y si bajo las losas de cemento se encuentran antiguos compañeros? ¿O si las tumbas están vacías? ¿Si las osamentas son de desconocidos o –¡Dios me perdone!– son esqueletos de perros callejeros? Surgen instantáneas de escenarios de ficción: no fusilaron a los Ceauşescu, sino a dos que se les parecían; 'los viejos' se están bronceando en Cuba. ... Para disipar las leyendas, los primeros pasos son abrir las tumbas y hacer las pruebas de ADN. Hasta ahora, así lo han querido los herederos de Ceauşescu pero no el Estado rumano. ... Ellos tienen la obligación moral de exigir la exhumación. Se trata de una obligación de cara a sus muertos ..., pero sobre todo de cara a nuestra historia."
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