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Tema destacado del Lunes, 9. Noviembre 2009


20 años después de la caída del Muro


Hace 20 años cayó el símbolo de la Guerra Fría: decenas de miles de personas procedentes de la República Democrática Alemana derribaron el muro de Berlín. Ese hecho cambió el mundo y también Alemania, consideran los medios europeos, aunque no tanto como se prometía.


Hospodářské noviny - La República Checa

El antiguo canciller federal Helmut Kohl prometió antaño a los alemanes del Este florecientes paisajes, pero de éstos no habría habido ni rastro hasta el día de hoy, escribe el periódico económico Hospodářské Noviny. Éste profetiza un destino como el de la Italia meridional para el Este de Alemania: "Al mismo tiempo se empieza a hablar de que debe expirar el pacto de solidaridad hasta 2019, por el que hasta entonces deben fluir al Este otros 250.000 millones de euros. Las estadísticas describen una situación en los nuevos Estados [federales] no demasiado rosa. Así, la tasa de desempleo sigue doblando todavía la del Oeste. Además, el desarrollo del Este se ve frenado por la emigración masiva al Oeste, especialmente de jóvenes, con lo que el Este presenta un problema demográfico. ... Las voces pesimistas dicen que al Este de Alemania le aguarda el mismo destino que al Sur de Italia, con sus problemas económicos crónicos." (09/11/2009)


De Volkskrant - Holanda

Para muchas personas, la euforia motivada por la caída del Muro dio paso rápidamente a la decepción y la duda, escribe el periódico liberal de izquierda De Volkskrant. No obstante, la percepción estaría mejorando de nuevo: "Las ciudades del Este de Alemania están abandonando a rastras el valle, el comercio ha crecido considerablemente. ... Gracias a este crecimiento también empieza a desmoronarse el 'muro mental', especialmente entre los más jóvenes. Lo que se da en Alemania se muestra en toda Europa. La supresión de fronteras entre Europa del Este y del Oeste no ha llevado a la armonía benéfica y a la cooperación con las que se soñaba aquí y allá. Pero, de manera irreconocible, se ha registrado un avance considerable de todo el continente desde el punto de vista tanto político como económico. De ahí que exista un motivo para conmemorar con celebraciones la caída del Muro, hace hoy 20 años. El derribo de la odiada barrera en el corazón de Europa es y sigue siendo un acontecimiento monumental." (09/11/2009)


Frankfurter Rundschau - Alemania

La revolución de hace 20 años fue pacífica y autodeterminada. El periódico liberal de izquierda Frankfurter Rundschau opina que se trata de una valiosa herencia que los alemanes no deberían despilfarrar, sino que deberían transferir a las necesidades actuales: "En la Alemania recién reunificada fue el gran maestro de diagnósticos del Este Joachim Gauck quien arrancó un concepto de la Historia: 'autorizar'. ... El llamamiento de Gauck a la propia autorización, sobre el compromiso por una vida buena y mejor, todavía no se ha visto superado. Todas las celebraciones supondrían una pompa vacía si el 20º aniversario de la caída del muro no se aprovechara para preguntar: ¿cómo podemos nosotros, 'el pueblo', aplicar al presente la feliz experiencia de la propia autorización y de la intervención en las propias condiciones de vida? ... [L]as personas de la RDA [República Democrática Alemana] que se levantaron para autorizarse a actuar no podían imaginar que iban a tener una posibilidad de éxito. Habrían tenido más motivos de resignación que todos los que hoy se reclinan 'porque de todos modos no se puede cambiar nada'. Desperdiciamos la herencia del pacífico cambio radical de Europa del Este si no la trasladamos a las exigencias del presente." (09/11/2009)


Dziennik Gazeta Prawna - Polonia

El diario Dziennik Gazeta Prawna recuerda que el Muro no habría caído sin el movimiento polaco por la libertad Solidarność (Solidaridad): "Es difícil discutir sobre hechos. Y los hechos son que el muro de Berlín cayó de manera espectacular. Pero nunca se habría llegado a ello de no haber existido Solidarność, las huelgas del astillero de Gdańsk, [el combatiente por la libertad] Lech Wałęsa, la Mesa Redonda [en la que en Polonia los comunistas y los opositores negociaron el traspaso de poder] y las elecciones del 4 de junio de 1989 [primeras elecciones parcialmente libres en Polonia]. Entretanto, para el ciudadano medio de Europa occidental o de los EE.UU., ese 9 de noviembre de 1989 supone el símbolo de la caída del comunismo. Y el día de hoy refuerza todavía su creencia porque la canciller federal [Angela] Merkel ha organizado una fiesta a lo grande a la que van a acudir los más grandes del mundo, hasta el [presidente estadounidense] Barack Obama." (09/11/2009)


Helsingin Sanomat - Finlandia

La reunificación de Alemania infundió a muchos el temor de ver reforzarse al agresor. El periódico Helsingin Sanomat escribe por qué dicho temor no se habría cristalizado: "La fuerza política de Alemania pasó a una nueva generación sin recuerdos personales de la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, los alemanes del Este y del Oeste realizaban grandes esfuerzos por crear una nueva identidad nacional. Los cambios eran inevitables y empezaron con el Gobierno rojo-verde del canciller federal [Gerhard] Schröder. Su primera víctima fue el principio de neutralidad. Alemania contribuyó a partir de entonces al mantenimiento de la paz internacional y a la estabilidad. ... En cuestiones de la UE, [la actual canciller federal alemana, Angela] Merkel ha probado que está en condiciones de dominar situaciones de crisis de manera pragmática y todo apunta a que tomará un papel de liderazgo." (09/11/2009)


Les Echos - Francia

El periódico financiero Les Echos se centra en la política económica de Alemania de los últimos 20 años y ve en ella, tanto ahora como antes, trazas desagradables para Europa: "Sin embargo, del mismo modo que en 1989 se selló el fin de un mundo, Berlín debe responder 20 años después a las preguntas planteadas por su nuevo estatus. ¿Será su política económica, para empezar, cooperativa y no egoísta? En el transcurso de los 90, el Bundesbank impuso su ley en el Viejo Continente, con duras consecuencias. Hace un año, en plena crisis, se necesitaron varias semanas para que Angela Merkel aceptara que debía discutir con sus vecinos. Hoy en día, Berlín parece al fin dispuesto a estimular su demanda interior, pero los contornos del contrato de coalición permanecen aún borrosos. Después, ¿qué Europa desea Alemania? Ésta no se compromete mucho y da la impresión de ser más practicante que creyente. ... Para acabar, relacionado con ello, ¿qué prioridad conceden nuestros vecinos al dúo franco-alemán? La ausencia de compromisos concretos inquieta." (09/11/2009)


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