El proceso de reconocimiento de Kosovo avanza a duras penas en el Sureste de Europa, escribe Michael Martens en el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung. "Ni Grecia, ni Rumanía, ni Macedonia, Montenegro o Bosnia han reconocido hasta ahora la independencia de Kosovo. A Bulgaria, Croacia y Hungría les resultaba tan difícil dar este paso que sólo se atrevieron a darlo en conjunto para repartir el peso de la ira serbia entre la mayor cantidad de hombros posibles. Esto no resulta asombroso, pues mientras en Centroamérica, África Occidental o en una isla de corales del Pacífico nadie teme a las sanciones serbias, esto es diferente en la propia región. ... Por eso, la integración de Kosovo en la comunidad internacional permanece incompleta hasta ahora justo ante la propia puerta, donde a nivel económico tendría el mayor significado. ... No sólo por eso Rumanía ha tenido hasta ahora miedo al reconocimiento, sino porque en Bucarest se teme que la minoría húngara del propio país pudiera tomar un ejemplo de los albanos de Kosovo. Después de los sucesos en Georgia, juega también un papel importante la consideración hacia la vecina República de Moldavia, por la cual intercede Rumanía. Nadie quiere darle a Moscú un pretexto para 'solucionar' también el conflicto en la región de Transnitria, separatista respecto a Moldavia y apoyada por Rusia, a la manera neosoviética. En Grecia juegan un papel consideraciones de carácter similar respecto a Chipre. ... El reconocimiento de Kosovo por parte de Bosnia-Herzegovina, Estado formado por tres pueblos, parece de momento imposible , porque el decisivo tratado de paz de Dayton de 1995, que ha demostrado ser fundamentalmente un arreglo para la continua división del país, le permite a los sebio-bosnios impedir tal paso." (22/09/2008)
» ir al artículo completo (enlace externo, alemán)
Más de la revista de prensa sobre el tema » Relaciones internacionales, » Política de seguridad / Crisis / Guerras, » Sudeste de Europa, » Kosovo
Todos los textos disponible de » Michael Martens