08/01/2009
Tras las desavenencias de las últimas semanas, Robert Fico, primer ministro eslovaco, y su homólogo húngaro, Ferenc Gyurcsány, han acordado una declaración conjunta contra el extremismo y el neofascismo en un encuentro celebrado en la ciudad fronteriza de Komárno, en el sur de Eslovaquia. Se trata de un mero acto de etiqueta, escribe el diario Der Standard. "Ambos primeros ministros satisficieron con su conducta sobre todo a sus respectivas clientelas. Fico depende de su socio nacionalista de coalición, por lo menos hasta las próximas elecciones. Está claro que debe su popularidad a un doble juego: Si bien se distancia de las subidas de tono del jefe de los nacionalistas Ján Slota, se sigue aferrando a la coalición. Gyurcsány, por el contrario, está entre la espada y la pared y cree poder resistir a la presión de la oposición nacional de derecha sólo si juega la carta nacional. No importa con qué motivos: Ambos primeros ministros se dirigen a tientas hacia la trampa del nacionalismo. El encuentro de Komárno muestra lo difícil que resulta zafarse de ella."
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