A raíz de las crecientes tensiones entre Hungría y Eslovaquia se pregunta Barbara Kramžar en el periódico Delo por qué aumenta el nacionalismo en ambos países. "La ira de la minoría húngara asentada en Eslovaquia ... es grande, pero el primer ministro Fico sigue gobernando en una coalición con un nacionalista extremo. ... Tampoco Hungría es totalmente inocente ... pero, sobre todo, el país se está precipitando hacia una depresión cuyo final no está a la vista. Las deudas en sí no serían nada malo ... pero, como desde hace algún tiempo las deudas son lo único que crece en Hungría, el país necesitaría políticos llenos de coraje que pudieran colaborar en tiempos difíciles. En vez de eso, los políticos de la oposición abandonan la sala del Parlamento en cuanto el primer ministro empieza a hablar. No obstante, Ferenc Gyurcsany tampoco está libre de culpa. ... El pueblo busca sin duda un refugio en tales políticos extremistas, que propagan su odio libremente. ... al primer ministro eslovaco le espera también en la crisis un crecimiento del 5 por ciento ... ¿Pero qué será de los que van a tener peor suerte y, sin embargo, al mismo tiempo no se han liberado todavía de la utopía social, los que pierden el rumbo en Europa muy rápidamente desviándose hacia lo nacionalista? Una década de privación ha bastado para el ascenso vertiginoso del nacionalismo serbio, que llevó a la guerra en Yugoslavia. ... La democracia de Europa, cabe esperar, encontrará fácilmente una solución." (19/11/2008)
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