Cerca del final de la presidencia francesa del Consejo Europeo, Lluís Bassets se ocupa en el diario El País de las discrepancias entre Francia y Alemania. Teme que Europa esté condenada a encogerse cuando los grandes de la UE no se ponen de acuerdo: "La idea de la unidad europea es como aquella piel de zapa que suscitó una de las grandes novelas de Honoré de Balzac. Quien la posea verá cumplido cada uno de sus deseos, pero, a cambio, la piel irá encogiéndose hasta convertirse en irreconocible y desaparecer, y con ella su dueño. Estados Unidos ha sufrido de un sortilegio similar: cada paso que ha dado para imponer sin miramientos su hegemonía le ha llevado a lo contrario. Pero al fin ha encontrado la salida de su laberinto. En Europa, en cambio, seguimos en las ensoñaciones y angustias familiares de nuestras viejas naciones, pero seguimos encogiendo sin remordimientos ni alarmas. Encoge Europa y encogen cada una de las naciones que la componen. ... Le ayuda Angela Merkel, la canciller desaparecida, paralizada por las divisiones dentro de su coalición y a su vez dentro de cada uno de los componentes, los socialdemócratas y los democristianos, sobre cómo reaccionar ante la recesión. Sin Alemania, no hay Europa, está diciendo silenciosamente, mientras pide tiempo para su calendario electoral. A lo que Sarkozy responde con sorna: 'Francia está trabajando en la solución, Alemania está pensando en ello'. Pero ahora, como hace 50 años, cuando Francia y Alemania se dan la espalda Europa sigue encogiéndose como piel de zapa." (11/12/2008)
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